Coincidencias efímeras y especiales
Constantemente la vida nos regala coincidencias únicas, aquellas en las que deseas que el día no termine, para que el momento perdure.
| Foto: Propia (2022). Memorias de una tarde en la cantina. |
Hace un par de meses, en un viaje con mi pareja, conocimos a una persona que impactó para bien en nuestras vidas. El sobrenombre con el que quería lo recordáramos lo he ido olvidado, pero era algo como: "el hombre de la cola de caballo". Sin embargo, entre plática, nos confió su nombre real: César, y es a quién pueden apreciar de espaldas en la foto (es la única que descubrí tengo de él) y, aunque su aspecto se vaya borrando con el tiempo de mi memoria, me quedo con las enseñanzas, los sentimientos compartidos, el obsequio que intercambiamos (para no olvidarnos), las fotos borrosas que nos tomó y el simpático apodo que me regaló: "Mona" el cual, curiosamente luego de conocer el significado o lo que le hizo relacionarlo conmigo, me agradó bastante (hasta la fecha).
Fue una grata coincidencia, que nos llevó de una amable risa de cortesía por la tarde a profundas pláticas que trajeron la noche.
Nunca olvidaré que después de algunos tragos y largas pláticas, él nos decía: "una vez que crucemos la puerta hacia la salida, nunca más nos volveremos a ver", pues asumía que la vida nos puso en el mismo camino por única vez, para aprender lo que debíamos los unos de los otros. Pero tanto nos decía aquella frase que lo interpreté como si tampoco se quisiera ir y bien dice el dicho "el que tanto se despide pocas ganas tiene de irse" o al menos eso me pareció y ello solo me confirmó que compartimos más que palabras aquel día.
Entre tanto, fueron tres los consejos que nos dió para toda la vida, los cuales quiero escribir y compartir, en parte, para nunca olvidarlos y porque quizá, sin saberlo, necesiten leerlos o escucharlos tal como yo aquella vez:
- "Vive todos tus días como si fueran domingo".
- "Aquí y ahora".
- "No te ates".
| Foto: César (2022). Mona. |

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