Vivir consciente
Ser consciente de tu existencia es complicado, muchas veces solo dejas pasar los días sin preguntarte qué es lo que estás haciendo. La vida no solo se trata de lo que pases con la familia, los amigos, en la escuela, en relaciones, en el trabajo, los viajes, etc., va más allá, y no trato de filosofar, solo de expresar lo que estoy sintiendo. Esta anécdota no trata de aventuras sino de uno de esos días en los que me detuve a sentirme viva.
Es curioso detenerte a reflexionar sobre tu vida y existencia, muchas cosas pierden sentido y otras que creíamos banales, resultan tenerlo.
Hace un par de años estaba segura de lo que quería hacer y ser, hoy me abruma que el tiempo pase tan rápido porque siento que le he perdido el hilo.
Luego de idealizarme de una y mil formas, siento que las cosas de pronto han dejado de importar, ¡pero alto! no trato de decir que no vale la pena estar vivo o cosas de ese estilo, sino que me he dado cuenta que estoy perdiendo mi esencia y poco a poco me he olvidado de ser verdaderamente consiente de dónde estoy, qué y quién soy.
Normalmente suelo sentirme viva cuando estoy rodeada de espacios o personas mágicas que me recuerdan que la existencia es bella en muchos sentidos, pero he marginado ese sentimiento en mi día a día y hoy veo lo importante que es tenerlo siempre presente, porque te recuerda las razones por las que estás y claro que en mi caso no estoy simplemente para sobrevivir, sino para vivir y aprender de todo aquello que me apasiona, antes de partir.
¡Adelante!, se consiente de tu ser, detente y siente tu respirar, presta atención a los movimientos que hace tu cuerpo, hasta el parpadear, siente la brisa, la noche o el día, somos seres verdaderamente increíbles, ¿realmente sabemos lo afortunados que somos por existir?.
Es momento de volver a tomar ese hilo del tiempo que creí perdido y seguir el camino.
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| Foto: Propia (2020). Sintiendo. |

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