Las calles de mi ciudad
Siempre lo supe, pero no había sido suficientemente consiente para admirar mi ciudad de la misma manera en la que lo hago al conocer un rincón alejado de donde vivo, supongo que esto es porque creí estar segura de conocer mi lugar de origen, tanto que dejé de ponerle atención, a tal grado que hoy paseando entre sus calles he descubierto edificios que jamás (a mi corta vida) había visto: arquitectura antigua y exquisita de casas o casonas, plantas, paredes, calles, callejones, murales y demás detalles que le hacen especial y, no sé como definirlo, pero cuando eres consciente de tu alrededor (hablando especialmente del mío) te llena una sensación de paz y dicha.
Es lo que les he mencionado con anterioridad, en mis otras publicaciones: "ver más allá de lo que tus ojos perciben". San Juan del Río, Qro. en mi caso, es un lugar que te permite viajar en el tiempo a través de la imaginación, pues está lleno de historia, pero no solo es eso, también te permite crear nuevas anécdotas que sus muros, ten por seguro, guardarán hasta que ya no puedan estar más de pie y entonces, todos aquellos sucesos y secretos que una vez vieron o escucharon, serán nuevamente recordados, pero esta vez el viento será su guardián de por vida.
Hoy en día, sigo descubriendo magia en los rincones menos esperados, así sean las calles más concurridas o las más escondidas. Y quiero recordarles que no necesitan salir muy lejos para encontrar lugares increíbles y llenarte de anécdotas maravillosas que contar, estoy segura que los alrededores del lugar donde vives guardan muchos tesoros, historias y magia entre sus calles.

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